Al festival de documentales más grande del mundo, el IDFA de Amsterdam, llegó, en noviembre de 2008, un modesto documental mexicano El externante en torno a dos abogados que retomaron el caso de un muchacho de Iztapalapa condenado a 20 años de prisión por homicidio y lograron su libertad. Tres años después, es un gran fenómeno mediático y de público.
Ese trabajo que mezcla el documentalismo con la participación jurídica activa fue realizado por abogados y académicos del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), el director Roberto Hernández y la productora Layda Negrete Sansores, con apoyo en la edición del profesor Felipe Gómez, del Centro de Capacitación Cinematográfica, así como de cuatro cinefotógrafos: John Grillo, Amir Galván, Luis Damián Sánchez y Lorenzo Hagerman, cinta que estuvo muy cerca de obtener el Premio del Público en el festival holandés.
Pero ese primer éxito sorpresivo no hizo sino decidir a su director a trabajar aún más en el documental, por lo que buscó al documentalista australiano Geoffrey Smith para proponerle ser director de la película. También se asociaron las productoras Martha Sosa e Yssel Ibarra, el diseñador sonoro Martín Hernández y la supervisora musical Lynn Fainchtein –todos parte del equipo de Amores perros.
Esa versión, prácticamente definitiva y titulada Presunto culpable (México, 2009), fue aceptada en el 34 Festival de Cine de Toronto.
Más que un estreno regular de cine mexicano, esta cinta, transformada en un inusitado fenómeno medíatico, ha puesto a debate la necesidad de una reforma al sistema mexicano de impartición de justicia.

